No hay hombre que, revestido de un poder absoluto para disponer de todos los asuntos humanos, no sea víctima de la soberbia y la injusticia. – Platón



Después de una semana marcada por el nuevo conflicto desatado entre los poderes ejecutivo y judicial, los datos recabados por SABA Consultores nos informan de cierta afectación a los números de AMLO. Se registra una alerta negativa en la calificación media del presidente, motivada fundamentalmente por un aumento de las calificaciones bajas. Quienes menos favorecieron la alerta fueron, cómo no, quienes constituyen la mayor fortaleza del presidente, es decir, los perceptores de apoyos. En cambio, los niveles de aprobación se mantienen. Son rubros diferentes: la calificación es un indicador más duro, y por tanto quienes lo propician, para bien y para mal, muestran actitudes más activas. La aprobación es un dato menos absoluto, que puede significarse incluso por la anuencia y la pasividad. Este es un rasgo que, en términos genéricos, viene caracterizando a los sectores que constituyen ahora el respaldo de López Obrador, y por eso las calificaciones altas no se resintieron, pero tampoco aumentaron.



En cambio, crecieron con cierta notoriedad las malquerencias. Claudia se desgasta levemente en el “Top of mind”, porque cuando Andrés Manuel tiene tos, su pupila se resfría de inmediato. No obstante, no hay cambios por ahora en la correlación electoral de fuerzas: la ungida seguiría arrasando. Xóchitl no remonta y el debate en MC es estéril y nació muerto, porque vaya quien vaya como aspirante a esas siglas está condenado, a día de hoy, a la misma derrota que la candidata del Frente. Si la apuesta de Dante es a largo plazo, tiene cierta lógica, si piensa en 2024, el horizonte es negro. Las conclusiones son varias. En primer lugar, que se confirma que el grueso de los seguidores de la 4T es una masa amplia, pero con poco sentido crítico, lo cual es un arma de doble filo. En segundo lugar, pero no menos importante, que el nuevo conflicto con el poder judicial ha ejercido de reactivo entre los sectores opositores, pero por ahora no es ni mucho menos suficiente para un desgaste más patente de AMLO y su formación política. Y por ende, de Claudia.



Se extiende el debate sobre el destino real de los fideicomisos ahora en solfa, pero la cuestión de fondo es que no constituyen una excepción, sino que forman parte de una sistemática rebusca de cuantos recursos se encuentren en el erario, precisamente para sostener los programas sociales. Además, con el poder judicial llueve sobre mojado, y en nada sorprende que la oposición haga suya su causa, habrá que ver con qué posibilidades. No ha habido sátrapa sobre la faz de la tierra que desde el ejecutivo no haya pretendido someter a los otros poderes, pero tampoco es sorpresa viniendo de AMLO. Ni en el fondo, ni en la forma, ya que la ausencia de diálogo y el cortoplacismo es rasgo primordial de la 4T y de su líder.



Hace ya casi dos siglos, William Makepeace presentaba una ilustración, en la que, de izquierda a derecha, se veía un maniquí con armiño y cetro de rey, luego Luis XIV flaco y desnudo, y a la derecha el mismo monarca ya vestido y con sus mejores galas. Debajo, rezaba: “Así crean barberos y sastres los dioses que adoramos”. En los tiempos que corren, ya no hace falta ni un buen traje. Basta la excusa de un programa social para el verdadero objetivo, que no es optimizar los recursos, sino usar el dinero a discreción. Por un puñado de pesos, se adora a cualquier diosecillo. ¿Tiene realmente el pueblo mexicano dónde elegir? Hay poco margen. La elección vuelve a antojarse como un baile de máscaras lleno de impostura. Lo asombroso es que el pueblo mexicano siga declarándose feliz. El ambiente, como la luz crepuscular de una tarde de domingo en casa de pobre, no invita mucho a ello.