Cartas de Navegación Política

Cartas de Navegación Política

Las Cartas de Navegación Política son una forma de presentación simplificada que permite, de manera rápida, dar información sobre la correlación de fuerzas entre los competidores, las tendencias y las fortalezas y debilidades en los distintos estratos socio-político-demográficos. Para conformarlas se requieren diversos análisis estadísticos, pero no contienen, en sí mismas, ninguna complejidad técnica. Así como una Carta de Navegación ofrece a un marino información sobre profundidades y corrientes, nuestras Cartas de Navegación Política ofrecen información sobre las cambiantes condiciones en la competencia política. Como todos los conceptos estadísticos, la aplicación de estas cartas se hace razonable para dar seguimiento a cualquier fenómeno que presente variación. Son por tanto aplicables en el área comercial y en la administración pública.

Explicación Técnica de las Cartas de Navegación (políticas o comerciales)

En su edición del 2004 del “Catálogo de Cartas y Publicaciones Náuticas”, la Secretaría de la Marina de México define Carta Náutica del modo siguiente: “Se llama Carta Náutica al documento que reúne las informaciones necesarias para permitir una navegación marítima, fluvial y lacustre segura; indicando para ello las profundidades del agua, naturaleza del fondo, altura, configuración y características de la costa, peligros y ayudas a la navegación, entre otras cosas”. 

Destacamos de la definición de Carta Náutica o Carta de Navegación, los siguientes aspectos:

1. Representa información.
2. Lleva como propósito dar seguridad previniendo peligros y riesgos.
3. El propósito final, implícito, es llegar a buen puerto.

La previsión o anticipación de riesgos y peligros, ha sido uno de los propósitos de quienes participan de manera sensata en la política, Nicolás Maquiavelo lo expresaba, hace medio milenio, del siguiente modo:

“… Lo que cualquier príncipe prudente debe hacer siempre, es: No cuidarse sólo de los problemas presentes sino también de los venideros y del modo de superarlos con todos los recursos de su habilidad, porque vislumbrando con antelación las dificultades lejanas puede encontrárseles fácil remedio, pero esperando a que ocurran el bálsamo no llega a tiempo por ser ya incurable la enfermedad. Acontece con esto lo que dicen los médicos que acontece con la tisis: es en un principio fácil de curar y difícil de reconocer, pero si pasa el tiempo no habiéndola ni diagnosticado ni medicado, es fácil de reconocer pero difícil de curar. Algo parecido sucede con los asuntos del Estado. Si se prevén los peligros (provisión sólo accesible a los que obran con prudencia) se conjuran en seguida, pero cuando se desconocen y se dejan crecer sin cuidarse de ellos, ya no tienen posible remedio”.

El propósito de la previsión es claro. No es algo sobre lo cual tengamos que insistir. Lo que sí es una cuestión a resolver es cómo, en los nuevos tiempos, con las nuevas circunstancias de la complejidad social y política, se puede construir un instrumento metodológico que permita anticipar riesgos, la detección de problemas cuando apenas surgen, para enfrentarlos con las mayores posibilidades de éxito.

El problema es interesante porque aunado al cada vez más complejo tejido social, los actores políticos, en especial los que ejercen el poder, se desenvuelven en ámbitos de acción cada vez más restringidos. Como ilustración: En tiempos de Maquiavelo el asesinato era un recurso del poder; ahora es impensable y absurdo y a lo sumo, con todos los riesgos que ello implicaría, podría entenderse bajo algunas circunstancias especiales como un recurso superlativamente extremo.

Se hace en consecuencia imprescindible anticipar los problemas. Enfrentarlos en sus etapas tempranas. Detectarlos cuando apenas inician pero, detectarlos, ¿Dónde? Por supuesto que en cada lugar donde exista el potencial de perturbar u obstaculizar el sano propósito de alcanzar el poder si no se tiene, o de conservarlo si se tiene. Pero entre todos esos lugares destaca en nuestros tiempos democráticos la Opinión Pública, la que determina el voto.

Tampoco hoy en día resulta una novedad la importancia de la Opinión Pública; se acredita a Juan Jacobo Rousseau la primera aplicación de la frase “l’opinion publique” hacia 1744 y a Jacques Necker la popularización de esta expresión cuarenta años después. La pasión de Necker, quien fuera ministro de finanzas de Francia en tiempos del Rey Luis XVI, respecto al concepto de Opinión Pública, se refleja en su sentencia: “Solo los tontos, los teóricos y los aprendices, dejan de tomar en cuenta a la opinión pública”.

Queda entonces definido que es el estudio de la Opinión Pública lo que nos dará las mayores garantías de prevención o anticipación de problemas, pero ¿Cómo medirla?. En aquellos tiempos del siglo XVIII se entendía como Opinión Pública a las cosas que se decían en las salas de café, de modo que era suficiente sembrar a algunos informadores, que después en nuestro medio fueron conocidos como “orejas”, para estar al tanto de la Opinión Pública, pero este concepto evolucionó planteando con ello el problema de cómo medir o conocer la Opinión Pública.

Para Vincent Price la Opinión Pública se refiere a “juicios colectivos fuera de la esfera del gobierno que afectan la toma de decisión política”, y esa condición de colectiva nos llevó irremediablemente a las encuestas en el propósito de evaluarla, a grado de que algunos académicos definen a la Opinión Pública como lo que resulta después de aplicar una encuesta.

Durante las últimas décadas, como consecuencia de lo anterior, las encuestas han sido el instrumento más socorrido para conocer la Opinión Pública, pero el crecimiento gradual de la dinámica social empezó a inquietar a los Investigadores Sociales. Desde 1948, Herbert Blumer señalaba que la investigación en opinión pública estaba fracasando en el estudio de la dinámica del debate público; los encuestadores, decía, eran “obtusos a la naturaleza funcional de la opinión pública en nuestra sociedad”.(Obtusos: Torpes, tardos de comprensión).

Herbert Hyman, en 1957, fue más específico, (cito a Vincent Price):“Argumentaba que la investigación en opinión pública tenía poco que decir sobre las relaciones entre la opinión pública y los procesos de gobierno. Esto resultaba así porque los investigadores raramente reunían datos de series de tiempo que rastrearan el desarrollo de la opinión pública alrededor de un tema particular, o la interacción de la opinión pública con el sistema político formal”.

“Los datos de encuesta, apuntaba, se recolectan sólo después de que el tema ha entrado en escena y sólo después de que el problema ha estado presionando. No hay muchos datos disponibles sobre las fases iniciales y de cierre del debate público. Para que la teoría de la opinión avance, se necesitarían datos sobre el curso de vida de un tema”.

Esta deficiencia se expresaba en términos coloquiales (Madrazo dixit), diciendo que las encuestas eran sólo una fotografía en un momento específico, dejando en claro que las cosas pudieran haber cambiado en cualquier momento posterior a la realización del trabajo de campo.

Sin tener estos antecedentes sobre las tribulaciones de los investigadores sociales, pero tratando de capturar la dinámica del problema del ISSTELEON (una institución de seguridad social del estado de Nuevo León, México) en 1993, generamos una razonable alternativa de solución a este problema, al adecuar las técnicas de Control Estadístico de Calidad para analizar los resultados de encuestas con tamaños de muestra pequeños pero con muestreos frecuentes. Esta técnica se describe en el libro “Más allá de la Encuesta Política”publicado en Monterrey en 1997 por Editorial Oficio.

Si las encuestas resultaban ser como fotografías, nuestros monitoreos vinieron a ser la “película”. Las ventajas resultaron evidentes desde un principio y desde entonces se han estado aplicando en diversos ámbitos de la vida social. Destaca entre las aplicaciones que hemos efectuado, el ejercicio que realizamos para dar seguimiento al proceso electoral para Gobernador en el estado de Nuevo León en el 2003, documentado en el libro “Los Monitoreos SABA. Un Ejemplo Ilustrativo”, publicado en Morelia en noviembre de 2003 por editorial Jitanjáfora.

Los Monitoreos resultaron una respuesta cabal a los reclamos de Blumer y Hayman. Se establecían de manera permanente para seguir variables de interés como la popularidad de un gobernante o la intención de voto a favor de un candidato, de modo que no se esperaba la ocurrencia de un problema para iniciar una investigación sobre sus consecuencias, sino que de inmediato podíamos saber el efecto de los acontecimientos, saber si era positivo, negativo o nulo, e incluso si el grado del efecto era leve, moderado o severo, en las variables críticas monitoreadas permanentemente.

Ubicados en el contexto del Control Estadístico de Calidad, pudimos dar a esos grados la connotación de Advertencias y Alertas, positivas o negativas, y entramos en un nuevo esquema de apoyo al tomador de decisiones, informándole con toda oportunidad del efecto que en la Opinión Pública tenían los acontecimientos o sus propias acciones.

Después aplicamos análisis de contingencia, los famosos “cruces”, para detectar los estratos que más influían en el registro de Alertas o Advertencias. Entendimos a estos cambios repentinos y severos en la Opinión Pública como algo similar a un sismo, y tomando de la sismología prestado un concepto, definimos a esos grupos sociales relacionados con las Alertas como “Hipocentros”, y a aquellos que más se resistieron al cambio como “Anti-hipocentros”.

Los Monitoreos se convirtieron, en consecuencia, en una suerte de realización de encuestas múltiples, sin que ello significara que el costo de la información se incrementara, porque en este esquema de análisis a cada dato que obtenemos se le multiplica su poder informativo, al utilizarlo por lo menos en cuatro ocasiones para derivar nuestras estimaciones periódicas.

Después establecimos períodos definidos por cuatro estimaciones consecutivas, que podrían significar una semana o un mes, y aplicamos de nuevo los análisis de contingencia para determinar, durante esos períodos, dónde se encontraba más fuertemente posicionado el gobernante o candidato, esto es, cuáles eran los sectores sociales donde su fuerza era claramente superior que la que tenía globalmente, y que además superara ahí a todos sus adversarios. A estos sectores sociales los llamamos “Fortalezas Absolutas”. Si en algún sector la fuerza también era mayor que de manera global, pero algún otro adversario lo igualaba o superaba en él, lo definimos como “Fortaleza Relativa”. Si en un sector su condición era similar a la global entendimos esos sectores como no fortaleza ni debilidad, y de manera similar definimos las “Debilidades Absolutas” y “Relativas”.

La información generada nos permitía entonces saber, periódicamente:

1. Cuál era nuestra fortaleza global actual y la de nuestros adversarios.
2. Cuál era el sentido de nuestra trayectoria, si íbamos “A la Alza” o “A la Baja” y además si el día correspondiente al reporte estábamos en condición de estabilidad o si los cambios eran tan importantes que se constituían en “Alertas” o “Advertencias”.
3. Para cada período teníamos identificados los grados de fortaleza de todos los sectores sociales que previamente se hubieran definido como relevantes.

El reto ahora era encontrar una forma para hacer llegar, también de manera oportuna, toda esta información a nuestros clientes. No queríamos un reporte cargado de cifras, y de preferencia deseábamos que todo estuviera contenido en una página, de modo que nuestros clientes pudieran tener siempre a la mano esta información para conducirse.

El uso de colores nos simplificó las cosas. Pensando en la escala cromática que asocia al azul con el cielo y al rojo con el infierno, encontramos dos grados extremos. Las “Alertas Positivas” deberían escribirse en Azul y las “Negativas” en Rojo. Los grupos donde tuviéramos “Fortalezas Absolutas” deberían escribirse en Azul y en Rojo donde tuviéramos “Debilidades Absolutas”. Después, el amarillo, el otro color básico, que mezclado con el rojo nos da naranja y con el azul el verde, nos permitió definir los cinco grados, que de modo lógico se asocian a las Debilidades y Fortalezas Absolutas y Relativas y a las Advertencias y Alertas Positivas y Negativas.

Decidimos entonces llamar a esas hojas multicolores Cartas de Navegación Política, las cuales quedaron entonces conformadas como una página que informa dónde se encuentra ubicado el gobernante o candidato, hacia dónde va, si el día es propicio o no, y dónde se encuentran en mayor grado concentrados sus seguidores y dónde sus detractores.

Después pensamos que la comparación entre períodos también era interesante. ¿Cómo estamos este mes que acaba de concluir en comparación con el anterior en los diferentes estratos sociales? Descubrimos que es común que de manera global no se aprecien cambios importantes, pero que grupos que antes eran fortalezas se convirtieron en debilidades y viceversa, y que detectar estas variaciones podría incrementar la efectividad en el noble propósito antes descrito.

Derivamos en consecuencia las “Bitácoras de Avances y Retrocesos”, también un término marítimo, donde tenemos una columna que indica todos los sectores donde se avanzó y el grado de ese avance, otra columna que contiene todos los sectores donde se retrocedió, una columna más que contiene los sectores donde se tienen “Fortalezas Preservadas” y el orden de ellas constituido por el número de períodos que se han mantenido como “Fortalezas”, y finalmente una columna que contiene las “Debilidades Preservadas”.

La precisión que se alcanza con la Bitácora permite detectar claramente los grupos sociales que fueron más sensibles a las acciones de nuestros clientes, y también cuáles resultan insensibles; bien porque ante toda circunstancia les son leales y los apoyan o bien porque, ante cualquier circunstancia también, son opositores sistemáticos a su proyecto o causa política.

Las Cartas de Navegación Política son enteramente aplicables a la competencia comercial. Son sólo una forma de hacer llegar al tomador de decisiones más información oportuna en un mínimo de espacio, para que pueda anticipar los problemas. Para ser prudente, en el sentido que sugirió Maquiavelo hace medio milenio.

Breve descripción de las columnas de las Cartas de Navegación

La primera columna presenta las opciones de respuesta y la segunda las correspondientes estimaciones puntuales. Aplicando los distintos márgenes de error al 95% de confianza, se representan las comparaciones múltiples al establecer las equivalencias estadísticas (empates técnicos), de los dos modos siguientes:

• Aplicando para las opciones de respuesta equivalentes el mismo color de fondo en la segunda columna.
• Subrayando en la primera columna las opciones de respuesta contiguas que, a pesar de tener diferente color de fondo en la segunda columna, también son estadísticamente equivalentes.

Es importante hacer notar que la propiedad transitiva en Matemáticas, que establece que si A es equivalente a B y B es equivalente a C, entonces A es equivalente a C, no se cumple inexorablemente en el tránsito estadístico de la muestra a la población, donde los niveles al 95% de confianza y su incertidumbre asociada, hacen posible que aunque A sea estadísticamente equivalente a B y B sea estadísticamente equivalente a C, A no necesariamente es estadísticamente equivalente a C. La tercera columna establece las evaluaciones correspondientes de los Monitoreos SABA, para determinar las tendencias correspondientes a la fecha de actualización. Las opciones son:

• A la alza, si se registró una Alerta en la parte superior del diagrama o así lo indica su configuración.
• A la alza moderadamente, si se registró una Advertencia en la parte superior del diagrama o así lo indica su configuración.
• Estable, si el diagrama luce Control Estadístico.
• A la baja moderadamente, si se registró una Advertencia en la parte inferior del diagrama o así lo indica su configuración.
• A la baja, si se registró una Alerta en la parte inferior del diagrama o así lo indica su configuración.

Para facilitar la lectura de la tercera columna, las cinco distintas condiciones se representan del siguiente modo:

• A la alza se escribe en color azul.
• A la alza moderadamente se escribe en color verde.
• Estable se escribe en color negro.
• A la baja moderadamente se escribe en color naranja.
• A la baja se escribe en color rojo.

La cuarta columna presenta el resultado de un análisis de contingencia, popularmente conocido como tablas cruzadas o cruces, para clasificar cada estrato socio-político-demográfico en función de la fortaleza que en ellos tiene cada opción de respuesta. Las cinco opciones son las siguientes:

• Fortaleza Absoluta, cuando en la celda correspondiente la diferencia es significativa y además su estimación puntual supera a las del resto de las opciones de respuesta.
• Fortaleza Relativa, cuando en la celda correspondiente la diferencia es significativa, pero su estimación puntual no supera a las del resto de las opciones de respuesta.
• Ni Fortaleza ni Debilidad, cuando la estimación en ese estrato es equivalente a la global que se presenta en la segunda columna.
• Debilidad Relativa, cuando en la celda correspondiente la diferencia es significativa, pero su estimación puntual no es inferior a las del resto de las opciones de respuesta.
• Debilidad Absoluta, cuando en la celda correspondiente la diferencia es significativa y además su estimación puntual es inferior a las del resto de las opciones de respuesta.

Para facilitar la lectura de la cuarta columna, las cinco distintas condiciones se representan del siguiente modo:

• Fortalezas Absolutas en color azul.
• Fortalezas Relativas en color verde.
• Ni Fortaleza ni Debilidad, omitiendo el estrato correspondiente. Dicho de otro modo, si un estrato no aparece en la cuarta columna, significa que en él la estimación es estadísticamente equivalente a la global que se presenta en la segunda columna.
• Debilidad Relativa en color naranja.
• Debilidad Absoluta en color rojo.

Nota Aclaratoria: La selección de colores se definió tomando como consideración la escala cromática que asocia a los colores básicos azul con el cielo, rojo con el infierno y el amarillo como punto intermedio. El verde que resulta de mezclar el amarillo con el azul y el naranja que resulta de mezclar el rojo con el amarillo, nos dan la conformación de cinco niveles que van del azul al rojo. Nuestra decisión para seleccionar colores no guarda, en absoluto, relación con criterios partidistas.

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