Mauricio Merino es un intelectual del CIDE, hace algunos años del COLMEX. Alguna vez lo contraté para que hiciera valoraciones políticas de nuestros análisis estadísticos.

 

Por aquella época, me decía, convencido, que deberíamos votar contra el PRI, porque la sola alternancia, de acuerdo a las fantasías de los intelectuales, era suficiente y bastante para generar desarrollo, armonía, crecimiento y felicidad para el país. Desde entonces le dije que eso era una pendejada. Que siempre podríamos estar peor. Finalmente triunfaron, sacaron al PRI de los Pinos, y Fox fue un eslabón más en la cadena expectativas-decepciones.

 

En la elección pasada, de nuevo un nutrido grupo de intelectuales, incluido Merino, votaron, con el entusiasmo renovado, por AMLO. Y de nuevo se decepcionaron. Ahora andan convocando a un congreso internacional para el 15 de septiembre, para ver cómo se puede salvaguardar la democracia, de las garras de un régimen populista que ellos afanosamente lograron llevar al poder, en el rol que mejor les sale: el de tontos útiles.

 

Caray, en serio, cómo me dan pena las abandonados, que amaron creyendo ser también amados.